Personajes en la ventana

Madrid Tourist Guides blog. Characters looking out of the window

Personajes en la ventana

Saludos de Irina Karasenko de Madrid Tourist Guides. Este blog es el primero de una serie en la que deseo compartir con Ustedes algunas reflexiones que me inspiran obras maestras de los museos de Madrid donde desarrollamos nuestros tours privados.  Hace poco, hicimos con un matrimonio de Virginia, U.S.A., en el museo Reina Sofía una visita guiada particular centrada en Salvador Dalí, uno de los artistas surrealistas favoritos de mis nuevos amigos de Virginia. Yo creo que el Centro de Arte Moderno Reina Sofía es la mejor pinacoteca de arte contemporáneo de Madrid porque exhibe una completa gama de pinturas, esculturas, fotografía y películas referidas a una época determinada que permite obtener una buena idea de lo que ‘se cocía’ en materia artística durante el período en cuestión.

Así que invité a mis amigos clientes a ver ‘’El Perro Andaluz’’ la película de Buñuel que contiene tantísimas alusiones biográficas a la vida del joven Dalí. El Perro Andaluz es una de mis películas preferidas. Es admirable como Buñuel enlaza magistralmente escenas enigmáticas vinculadas a traumas y vicisitudes de un joven Dalí las cuales, a poco que se indague en la vida de este genio, cobran un sentido fascinante. Y así llegó el film a la famosa escena de la ventana donde la desafortunada pareja de protagonistas (ambos se suicidaron en la vida real) es testigo de esa terrible escena callejera con el joven personaje de ambigua presencia que juguetea absorto con una mano cortada.

Y desde que se acabó la proyección hasta el final de nuestro tour privado, no paramos de hablar de escenas con personas en una ventana !

Cuadros de persona(s) en una ventana suelen atraer instintivamente al espectador. Personas en una ventana que sueñan, ríen o ven sin ver.

Una soñadora es la Figura en una Ventana donde vemos a Ana María, hermana de Dalí, de pie en una desoladora habitación, absorta en la contemplación de un bello paisaje marítimo. Dalí tenía sólo 21 años y, a pesar de su juventud, demuestra talento para crear una misteriosa atmósfera pictórica, espacial y melancólica, sumada a su perfecto manejo del pincel que se manifiesta en la sencilla fusión de la ambigua figura en la ventana con su entorno por medio del color, la sutil transparencia en la cortina izquierda, los reflejos exteriores en el cristal de la única ventana, los pliegues del paño blanco en el alféizar y el suave escorzo de Ana María. En este caso, el personaje en la ventana nos da la espalda mientras mira al exterior, cual estatua helénica, en la esperanza de que ahí fuera, le aguarda una vida mejor. Es tal la magia que irradia el cuadro que pocos se dan cuenta que a la ventana le falta la batiente izquierda.

 

Un joven Salvador Dalí crea uno de los mejores retratos de una persona que da la espalda al espectador. A pesar de no ver su rostro, adivinamos el estado de ánimo melancólico que embarga al personaje. En Muchacha en la Ventana, Dalí exhibe un compendio de técnicas que ha asimilado de maestros anteriores a él como Van der Weyden, Vermeer  o Velázquez.   

 

Muchas veces te vienen a la memoria cosas que no tienen mucho que ver con lo que estás haciendo. Algo así me sucedió cuando paseábamos por las solitarias galerías del Reina Sofía. Faltaba poco para que por los altavoces nos anunciaran el cierre del museo y los pasillos con su sucesión de arcos blancos se asemejaban a los de un monasterio deshabitado . Entonces, me acordé de una visita que hice algunos años atrás a la National Gallery de Washington. Ahí me topé con Mujeres en la Ventana de Murillo donde, al revés del retrato anterior, el espectador sí ve la cara de los personajes que forman una simbiosis insuperable de perfección técnica y expresividad desbordante.  Representan éstos a una dama casquivana y su criada o a una joven meretriz con su burlona ‘madame’ o, simplemente, a una joven pizpireta y su haya que contemplan, divertidas, una escena callejera ?  El hecho es que, en este cuadro, el misterio no reside tanto en la identidad verdadera de las personas sino que, más bien, en el suceso callejero que inspira su risueña y burlona expresión.

 

Bartolomé Murillo es un genio sevillano muy conocido por su angelicales representaciones  de la Inmaculada Concepción pisando los blancos cuernos del demonio. Murillo demostró ampliamente su capacidad para mostrar al niño Jesús y su familia en un ambiente de sencilla espiritualidad. Menos conocidas son las obras de Murillo en las que refleja chocantes escenas de personajes extractados de la novela picaresca, como estas Mujeres en la Ventana de quienes nos quedaremos sin saber que tipo de suceso callejero estaban observando.

 

De regreso a Dalí, él y Luis Buñuel crearon una película muda considerada obra maestra del cine surrealista, el Perro Andaluz, basada en recuerdos autobiográficos del pintor. Aparte de la famosa escena del ojo inicial, una de mis partes favoritas es cuando los 2 protagonistas (¿ Dalí y su hemana Ana María ? ) miran hacia fuera desde la ventana. En la calle sucede una escena espeluznante pero los actores, Simonne Mareuil y Pierre Batcheff, la desconocen. Sólo tenían que simular emociones de consternación que Buñuel les pidió expresaran mientras la cámara del director les enfocaba desde abajo, en una calle solitaria. En tales condiciones hay que rendirse a las dotes interpretativas de los personajes que no ven la trama que se filma abajo pero que adaptan perfectamente sus gestos a la escena y requerimientos de Buñuel.

En el Perro Andaluz, Dalí incluye en su guión muchos arquetipos sombríos que marcaron profundamente sus primeros años. Su fobia a las hormigas, que adquirió cuando un murciélago herido que había llevado de la calle a su casa para salvarlo fue devorado durante la noche por esos insectos o la figura de un padre tremendamente estricto que le amenazaba con cortarle la mano si lo pillaba dibujando, también hace énfasis en la pesada carga de la iglesia católica, en esos sexuales jugueteos con su hermana, en que el sexo estaba asociado al dolor y mucha más simbología surrealista inspirada directamente en vivencias juveniles del pintor, aunque la escena inicial de plano/contraplano en que Buñuel simula cortar el ojo izquierdo a Simonne Mareuil no tenga nada que ver con todo esto.

 

 

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